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RESEÑA ANIME: Sora yori mo Tooi Basho
Cada cierto tiempo surge algún anime que está destinado a perdurar en la memoria de la gente. Hoy traigo precisamente uno de esos títulos: Sora yori mo Tooi Basho (A Place Further Than The Universe), el cual se estrenó el 2 de enero de 2018 y fue animado por el estudio Madhouse.
| La recompensa al final del camino |
Madhouse se fundó el 17 de octubre de 1972 y, desde entonces, cuenta con casi 400 trabajos a sus espaldas. En los últimos meses ha sido muy criticado —me atrevería a decir que en exceso— por no haber estado a la altura de las circunstancias en ciertos proyectos. Sin embargo, no hay que olvidar que, a pesar de sus sombras, cuenta con luces capaces de despejar cualquier duda sobre su excelencia, con ejemplos del calibre de Sousou no Frieren, Hunter x Hunter (2011), Death Note, Hellsing Ultimate o el anime del que vengo a hablaros hoy. Curiosamente, aunque su manga comenzó a publicarse apenas unos días antes del estreno, es el papel el que adapta al anime y no al revés.
Todo comienza con Mari Tamaki. A sus 16 años, busca vivir la vida de estudiante que anhela, pero le da miedo tomar la iniciativa. Todo cambia cuando conoce a Shirase Kobuchizawa, cuya ambición es viajar a la Antártida para buscar a su madre desaparecida. A ellas se unirán Hinata Miyake y Yuzuki Shiraishi, consolidando un grupo de cuatro personalidades distintas.
Tamaki es la más inocente y despistada, quizás eso la hace ser la más directa. Shirase, la más seria e introvertida, todo el mundo se burla de ella y eso la hace ser más hermética. Hinata tiene la misma edad, pero ella no va a clase debido a una excedencia, y estudia por libre de cara al examen de acceso a la universidad mientras trabaja en un conbini; se muestra como la más alegre y despreocupada, a la vez que la más madura del grupo, y se esfuerza por no mostrar su fragilidad. Por último, tenemos a Shiraishi, la más pequeña del grupo con 15 años; es actriz y su viaje a la Antártida se debe a un compromiso con su agencia.
| El caos dentro del barco |
El elenco de secundarios es variado, pero se podría resumir en: Megumi por un lado y los miembros de la expedición (Kanae, Yumiko, Dai, Toudou, Honami y Toshio). La presencia de estos últimos hace que la serie resulte más distendida y reconfortante, mientras que Megumi servirá de trampolín para la evolución de Tamaki.
La serie cuenta con 13 capítulos divididos en tres arcos magistrales: la preparación y formación del grupo, el periplo y, finalmente, la estancia en la Antártida. Aquí es donde se consolidan las aspiraciones de todas y asistimos al clímax emocional de la obra. Cabe destacar que la serie no cuenta con escenas de relleno; cada momento, por calmado que sea, cumple con su función y permite que la historia fluya con total naturalidad.
⚠️ [ATENCIÓN SPOILER]: Hay un momento hacia el final de la serie con el portátil de Takako. Ver cómo el número de correos de Shirase va aumentando en la bandeja de entrada es magistral. Es el clímax perfecto que necesitaba el viaje y justifica cada segundo invertido en el visionado. Es un golpe tan crudo y, a la vez, tan necesario, que cierra a la perfección el duelo de Shirase. Una escena que logra romperme por dentro.
| Las experiencias gastronómicas. |
En el apartado sonoro, la obra apuesta por eficacia antes que por la espectacularidad. La banda sonora de Yoshiaki Fujisawa destaca por su capacidad de integración, sabiendo acompañar tanto el silencio de la Antártida como el bullicio de la juventud. Tanto el opening, The Girls Are Alright!, como el ending cumplen con creces su cometido de sumergirte en el viaje; de hecho, el tema de apertura tiene una energía tan luminosa que es disfrutable en cualquier lista de reproducción.
A nivel de detalles, Madhouse se permitió guiños sutiles a trabajos como No Game No Life, pero lo más interesante es su realismo. La serie utiliza localizaciones exactas de la ciudad de Tatebayashi y detalles técnicos precisos sobre el rompehielos Shirase, aportando una capa extra de autenticidad.
He vuelto a este anime ocho años después de haberlo visto en su emisión original y la conclusión me ha sorprendido. Me he descubierto dando "me gusta" en Crunchyroll a episodios que ya lo tenían desde que lo vi por primera vez, pero conectando con una profundidad mayor en capítulos que en su día pasaron más desapercibidos.
Esto me lleva a reflexionar sobre su legado. Sora yori no fue un fenómeno de masas explosivo, pero se ha asentado como una obra de culto moderna. Su mérito reside en haber dignificado el género slice of life llevándolo más allá de la cotidianidad escolar. Ha envejecido con una dignidad asombrosa. Aunque tendría que meditar si entra en mi "top 10" personal, no me tiembla el pulso al afirmar que merece un puesto en cualquier ranking de los mejores animes de la historia.
Recomendaciones: Si te gustó Sora yori...
Si al terminar este viaje sientes ese vacío existencial tan característico, te recomiendo echar un vistazo a los siguientes títulos que comparten cierto hilo emocional:
- Yuru Camp: para mantener esa sensación de viaje y contemplación.
- Shuumatsu Train Doko e Iku?: una propuesta más surrealista, pero con ese núcleo de amistad y viaje grupal.
- Bocchi the Rock!: por si lo que te caló fue el crecimiento personal y la superación de las inseguridades juveniles.
- Barakamon: por esa búsqueda de uno mismo en un entorno alejado de la zona de confort.
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